Naciendo contigo

Después de la mayor desilusión de mi vida no he querido renunciar a mi sueño de ser padre.


jueves, 15 de diciembre de 2011

Última mirada atrás

               Cuando recibes un "tiro en la nuca", como yo recibí una tarde de verano, es difícil levantarse y poder mirar hacia adelante. Aquella tarde de agosto, caí de rodillas, rodeado de gente desconocida, solo podía gritar, llorar y mirar con rabia hacia el mar, el mismo que semanas antes me había perdonado y que vio como me desangraba sin que nadie pudiera hacer nada. Por mi cabeza pasaron en segundos mil imágenes hasta comprender y asumir que había sido secuestrado los último 7 años. Es difícil explicar que se siente, pero aquella noche viví mi propio velatorio.
                  Volver a levantarme no era fácil, la heridas eran grandes y las cicatrices son de esas que duran para toda la vida, pero seguía teniendo aún sueños que cumplir y no me iba a rendir tan fácilmente.
Posiblemente mi felicidad completa hubiera sido tener mi familia junto mi chico y algún día habernos ido a recorrer el mundo hasta encontrar un rincón donde pudiéramos echar una mano y experimentar otras cosas de la vida, más dura, pero menos fría y más humana.
                  Ser padre me quedaba muy lejos aún. El año pasado ya fui a Valencia para informarme de que posibilidades reales había de algún día poder tener un niño por medio de vientre de alquiler y esa posibilidad se encontraba muy lejos de mi mano. En Estados Unidos se barajan cifras solo asequible a gente con mucho dinero, así que se quedaba en un sueño muy lejano. De momento no me lo planteaba, pero mantenía la ilusión de irme a realizar algún voluntariado una temporada larga con la idea de si todo iba bien marcharme mas adelante de forma más duradera. El destino los Andes en Perú, una casa de acogida en un poblado muy pobre, para atender las distintas necesidades de los niños y donde estaría 40 días poniéndome a prueba. Ya había realizado esa tarea en Granada, pero dormía y comía en mi casa, y esto tenía pinta de ser una dura experiencia para saber si es lo que quería hacer de verdad en mi vida. Lo que no esperaba que cuando un amigo me tentó con la idea de ir a la India en plan turismo se me ocurriera volver a buscar información sobre la situación del vientre de alquiler allí. Cuando estuve en Valencia, supe que se hacía ya desde hace años de forma legal y con un coste asequible, pero España no tenía regulada la inscripción de esos niños y no podían viajar a España. Pero sabía que estaban en proceso de regularización y ¡¡bingo!! España ya había regularizado hacía unos meses como debía hacerse para que estos niños pudieran viajar con sus padres a casa.
                  Fue cuando encontré el blog de Juan Carlos cuando volví a sentirme vivo, me lo leí hasta las tantas de la madrugada e inmediatamante quise contactar con la agencia y con el muchacho. Aquella noche dormí con ilusión, empezaba a mirar hacia adelante, no me lo creía todavía pero tenía claro que si eso era tal cual, habría llegado el momento. Ahora afrontaba un futuro con cicatrices que duelen cada vez que las miro y aun  me hacen gritar de rabia, pero ya había mirado demasiado atrás, tocaba mirar hacia adelante y empezar a dar los primeros pasos.           

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